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A los nuevos diputados socialistas y de izquierdas
Al nuevo gobierno
Llegáis al Congreso y al Gobierno en un momento difícil para nosotros, los jóvenes.
Parte de nosotros os hemos votado, otros no hemos podido votar porque tenemos edad para
trabajar pero no para votar, y otros no hemos votado porque no hemos visto reflejadas nuestras aspiraciones en vuestra propaganda.
El caso es que habéis sido elegidos por la mayoría de nuestros pueblos para que resolváis los problemas de la población. Necesitamos que os ocupéis de los problemas de los jóvenes.
El trabajo está cada vez más difícil Las estadísticas oficiales dicen que desde hace tres meses se reduce el empleo, eso quiere decir que hay despidos y que los que entran al mercado de trabajo tienen más difícil encontrar un lugar.
La primera víctima del aumento del paro somos los jóvenes, inmigrados y nativos.
Ahora se ve crudamente lo que significa el trabajo precario de la mayoría de los jóvenes: a la que las cosas van mal, nos tiran.
Nosotros no tenemos la culpa de que las constructoras y los banqueros, con sus fabulosos beneficios, hayan provocado esta crisis.
No tenemos por qué pagarla.
Os pedimos que cambiéis las leyes:
- para acabar con la precariedad: todos los eventuales a fijos
- para que todos tengamos los mismos derechos: derogad la ley de Extranjería
- para impedir los cierres y deslocalizaciones: nacionalizad las fábricas que quieran llevarse
- para que el dinero público se dedique de verdad a crear empleo: no más subvenciones a los que luego nos despiden.
Queremos hacer estudios que valgan la pena
El clero y los banqueros cada vez hacen más negocios, y la enseñanza pública está de pena. La implantación del plan Bolonia encarece los estudios universitarios y elimina los títulos que valían
para trabajar. Los que llegamos ahora a la universidad encontramos un caos.
- parad el plan Bolonia, echad a los banqueros de la universidad: derogad la LOU y sus desarrollos
- dedicad los fondos necesarios para salvar la enseñanza pública: ni un duro más a la privada, anulación de los pactos con el Vaticano. Derogación de la LOE. Escuela laica.
- lo primero: anulad todas las condenas y todos los procesos contra compañeros por manifestaciones contra la LOU, la LOE…
Necesitamos viviendas
Sabéis que los 210 euros se los llevan los caseros. Que las viviendas protegidas tienen precios para proteger a los promotores, nada que ver con los salarios de los jóvenes.
Exigimos nuestro derecho a la vivienda:
- vivienda pública, nacionalización del suelo
- alquileres que no pasen del 25% del salario
– moratoria de todas las hipotecas. Nacionalizad los bancos. Fuera el euro y el euríbor.
Basta de criminalizar a la juventud
- Libertad para todos los jóvenes detenidos por sus ideas, derecho a organizarse libremente, legalización de todas las organizaciones.
- Derogación de las ordenanzas y normativas “cívicas” y “antibotellón” que nos niegan todos los derechos
- Derogad la ley del menor que permite encarcelar a menores de edad.
Queremos la paz y la fraternidad
- Retirada de las tropas españolas de Afganistán, Líbano, ex Yugoslavia, ninguna
participación en ocupaciones o intervenciones militares imperialistas al mando de la OTAN, la ONU o la UE. Cerrad las bases militares norteamericanas.
- No queremos ser carne de cañón en peleas de autonomías, queremos que el País Vasco y todos los pueblos vivan en paz. Quitad los obstáculos para la convivencia fraterna empezando por la ley que prohíbe partidos. Organizad el diálogo para resolver de una vez los problemas.
Sabemos que hay muchos obstáculos
Que la Unión Europea se opone a todas y cada una de las cosas que os reclamamos.
Pero a vosotros se os ha elegido para que resolváis nuestros problemas. A los señores de la Unión Europea nunca los ha elegido nadie.
A vosotros, sí. ¿Podéis volver la espalda a nuestras graves necesidades?
Los jóvenes de Francia, de Inglaterra, de Grecia, de toda Europa reclamamos nuestros derechos, queremos un futuro que esa Unión Europea nos niega.
O ellos, o nosotros. Tiene que ser nosotros. Os debéis a nuestros derechos y a nuestro futuro.
Lo mismo pasa con los generales, los jueces, el Rey, los principitos. Ellos buscan sus privilegios.
Nosotros reclamamos nuestros derechos.
Tenéis que garantizarlos. Y para eso, lo primero: vais a votar pronto si España ratifica el nuevo tratado de la Unión Europea (tratado de Lisboa), que da más poderes a las instituciones de
Bruselas que machacan todos los días nuestros derechos. Tenéis que negaros.
¡No ratifiquéis el tratado de Lisboa!